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jueves, 20 de enero de 2011

EE.UU. / Japón: Memorias de una Geisha (2005)

Memorias de una Geisha (Memoirs of a Geisha) es una película basada en la obra original de Arthur Golden, y dirigida por Rob Marshall. La historia se sitúa en los años 40, y se centra en una niña que es vendida junto a su hermana por su padre a una okiya (casa de geishas) para que trabaje como sirvienta y más tarde sea entrenada para ser una maiko (aprendiz de geisha). Chiyo (Suzuka Ohgo) conoce en esta casa a otra niña, Calabaza (Youki Kudoh), que también se encuentra en la misma situación que ella. Como Chiyo ha sido separada de su hermana se entera de en qué casa está y se encuentra con ella en la calle. Juntas planean escaparse, pero Chiyo nunca llega a ir porque en la okiya se enteran de sus intenciones.
Así que Chiyo pasa sus días en la okiya aprendiendo. La geisha más importante en ese momento es Hatsumomo (Gong Li), que vive amargada su destino como geisha porque está enamorada de un hombre con el que nunca podrá estar. Le hace la vida imposible a Chiyo, porque es su vía de escape. Un día de primavera, Chiyo se encuentra con un hombre que le compra un helado porque la ve triste sentada en un puente. Ese hombre es el presidente (Ken Watanabe), que le regala su pañuelo y le pide que sonría y que no tenga miedo de mirarlo a los ojos. Chiyo nunca olvida ese gesto, y se promete a sí misma que se convertirá en una gran geisha para poder encontrarse con él otra vez.
Así, Chiyo crece (Zhang Ziyi) y es entrenada en el arte de los abanicos, los bailes y la música, hasta convertirse en una maiko. Hatsumomo es consciente de su belleza y cada vez la soporta menos, de modo que apoya a Calabaza. Cuando Chiyo debuta como maiko cambia de nombre y es llamada Sayuri. Sayuri deleita a los hombres con sus danzas, apoyada por una geisha mayor que se llama Mameha (Michelle Yeoh). Mameha la lleva a sitios para que se haga conocida, pero Hatsumomo siempre llega con Calabaza, les pisa el terreno y habla mal de ella.
Un día Sayuri asiste junto a Mameha a un combate de sumo, donde conoce a Nobu (Kooji Yakusho), íntimo amigo del presidente. Sayuri a duras penas puede ocultar su emoción por estar cerca del presidente, pero tiene que centrar su atención en las explicaciones que le da Nobu sobre el combate de sumo. Al final le cae bien y le pide a Mameha que vuelva a traerla otro día. Así, Sayuri va convirtiéndose poco a poco en una maiko popular y su mizuage (virginidad) se subasta con pujas muy altas. Mameha decide que la puja más alta es la del Doctor Cangrejo, un viejo doctor que se ha encaprichado de ella a raíz de atenderla en su consulta. Sin embargo, Hatsumomo les pisa el terreno esparciendo rumores falsos acerca de que Sayuri se acuesta con toda clase de hombres. Tras un hermoso espectáculo en el que Sayuri es la estrella, el Doctor Cangrejo vuelve a renovar su interés hacia Sayuri, y de esta forma se consigue la suma más alta jamás conseguida en una okiya. De esta forma, Sayuri se convierte oficialmente en una geisha. La dueña de la okiya se muestra muy complacida con tan alta suma de dinero y rompe la promesa que le había hecho a Hatsumomo y a Calabaza acerca de heredar la okiya. Le dice a Hatsumomo que se retire de su cuarto, porque a partir de ahora lo ocupará Sayuri. Furiosa, Hatsumomo se pelea con Sayuri e incendia la casa, para luego desaparecer.
Sin embargo, ya no queda mucho tiempo para las geishas y el arte, pues a Japón le van mal las cosas en la Segunda Guerra Mundial, por lo que la ciudad ha de ser evacuada. El presidente se persona en la okiya para rescatar a Sayuri, y la envía a trabajar a una fábrica de tejidos para protegerla. Cuando pasan varios años y Sayuri ha perdido toda esperanza y sus sueños de geisha han quedado muy atrás en el tiempo, Nobu regresa, como una aparición. Le comenta que las cosas han cambiado y que ahora se llevan muy bien con los americanos. Por los favores recibidos en el pasado, Nobu le ruega a Sayuri que vuelva a ser una geisha, y que ella y algunas de sus amigas ejerzan como tales para que los americanos "contemplen" las costumbres del país. Sayuri piensa que no podrá hacerlo, pero se ve abrumada por la insistencia de Nobu. Al final va a ver a Mameha, quien ya no trabaja como geisha desde hace mucho, aunque conserva un único kimono, que le deja a Sayuri para que cumpla con su deseo. Cuando se reúne con Nobu y vuelve a ver al presidente - después de tanto tiempo - Sayuri se encuentra con Calabaza, que se ha convertido en una especie de cabaretera de poca monta que se acuesta con los soldados americanos. Sayuri está desolada e intenta hablar con ella para pedirle perdón por lo que sucedió, pero Calabaza no quiere hablar de eso y sólo piensa en divertirse. Durante unos baños al aire libre, Sayuri recuerda que cuando era pequeña un hombre le compró un helado y le regaló un pañuelo, pero el presidente no le permite que siga con sus recuerdos y se muestra contrariado, cortando la reunión en el actor. Sin entender lo que pasa, Sayuri sale del agua. Más tarde Nobu reclama su presencia y le dice que no soporta imaginarla con otros hombres, porque la quiere sólo para él, y que su deseo es convertirse en su danna (su único señor). Sayuri está aterrorizada, ella no está enamorada de Nobu y no quiere que él sea su danna. Cuando lo consulta con Mameha, esta le dice que debe aceptar, porque el destino de una geisha sin nadie que la respalde es muy incierto y tortuoso. Sayuri dice que no es de él de quien está enamorada y que sólo quiere vivir una vida que sea suya, pero Mameha le recuerda que las geishas no aman a nadie, no están hechas para eso.
Decidida a que Nobu se olvide de él, Sayuri le pide a Calabaza que le diga a Nobu que entre en su cuarto a las nueve en punto, ni un minuto antes ni un minuto después. Entonces ella toma a un político americano y se lo lleva a su cuarto. Justo cuando van a empezar a tener sexo aparece el presidente, quien, abochornado por la escena, se va. Sayuri corre tras Calabaza y le pregunta qué es lo que ha hecho, y Calabaza le responde que esa ha sido su forma de vengarse para que ella sienta lo que es perder aquello que se ama.
A la mañana siguiente, Sayuri arroja al aire el pañuelo que tenía guardado, como si renunciase a su amor por el presidente. Cuando concierta una cita con Nobu en unos jardines, se sorprende al comprobar que el que se presenta es el presidente, no Nobu. Este le dice que entiende por qué actuó de esa forma y que no tiene que explicarle nada. Está enamorado de ella desde hace mucho, pero siempre se mantuvo al margen porque sabía que Nobu también estaba enamorado de ella. Incapaz de soportarlo por más tiempo le confiesa su amor y le pide convertirse en su danna. Tal y como Sayuri dice al final de la historia, ella no puede aspirar a un final feliz ni a ser su mujer, puesto que una geisha es una geisha; ya que estas son otro tipo de memorias...

Memorias de una Geisha conserva el ambiente oriental y delicado plano a plano, poniendo especial cuidado en todo lo relacionado con ese desconocido y artístico mundo de las geishas. La palabra geisha significa "artista", y nadie las consideraría nunca como prostitutas. Todo lo contrario, las geishas están entrenadas en el arte de la música y el baile, y han de saber de geografía, política, ceremonias del té, entre otras muchas destrezas. Su finalidad es acompañar y entretener de manera decorosa, discreta e inteligente (y sí, alguna que otra vez, también tienen sexo, pero no necesariamente).
Considero que la película está muy bien estructurada, ya que no es fácil abordar este misterioso mundo. Por supuesto, el libro es mucho más duro y emotivo y nos cuenta muchos más detalles acerca de los destinos de personajes como Hatsumomo, que en la película no tuvieron lugar, así como hace especial hincapié en que "el agua que tiene Sayuri en sus ojos" (al tenerlos azulados se decía que tenían mucha agua) le hace especial y que su vida está destinada a cosas grandes. Me molesta que toda la película se haya rodado en Estados Unidos (todo puro decorado), y que la única escena que hayan rodado en Japón sea una en la que Sayuri de pequeña se recorre las puertas de un templo en Kyoto. Esto nos muestra una vez más con qué facilidad puede recrearse un mundo totalmente distinto con decorados (me siento engañada, que le vamos a hacer). Aún así, por supuesto, el resultado es magnífico, de una tremenda belleza, y los paisajes de los jardines japoneses que salen son simplemente preciosos.
La música, por supuesto - la BSO es de John Williams - es muy hermosa, con todo el tono oriental que debe poseer, y resalta las escenas más emocionantes de la historia -

El estreno de la película en occidente dejó críticas muy variadas; siempre buenas o malas. Sobre la controversia con las actrices en Asia... por casi todos es sabido que hubo una polémica en Japón con el tema de que las actrices principales (Zhang Ziyi y Gong Li), no son japonesas, sino chinas. Los productores de la película defendieron su elección y atribuyeron los motivos a las habilidades interpretativas de dichas actrices. Incluso Zhang Ziyi habló sobre esto y dijo que los productores de una película están interesados en las interpretaciones, no en quién las realice. También se mostró asombrada cuando supo que había molestado cómo trataban ciertos detalles en el mundo de las geishas - un periódico chino dijo que tratar de aprender todo eso en seis semanas era muy irrespetuoso - o que hablaran de pasada sobre la Segunda Guerra Mundial. Zhiyi dijo que "tal vez lo que a la gente le pase es que quieren armar revuelo con el tema de las geishas como excusa para destapar su rabia."
A pesar de que estaba previsto que Memorias de una Geisha se estrenara en China el 9 de Febrero de 2006, nunca llegó a estrenarse ya que China, en el último momento prohibió la película (en aquel momento la situación entre ambos países estaba tensa, entre otros factores porque Japón revisó y cambió los libros de texto escolares, tapando gran parte de los abusos que los japoneses cometieron contra los chinos).

Pero no todo son malas noticias. Una anécdota bonita para recordar es aquella en la que la actriz que interpreta a Sayuri recibió un misterioso paquete con una carta. La carte procedía de una mujer mayor japonesa, que una vez había sido geisha. En la carta comentaba que se había sentido muy conmovida al ver el trailer de la película, y que esperaba que el film trajese buenos recuerdos a ella y a sus amigas. Dentro del paquete había un precioso kimono. Zhang Ziyi se emocionó muchísimo por el gesto y le envió a la mujer una invitación para que fuera al estreno de la película en Japón, prometiéndole además que llevaría el kimono a dicho evento, como muestra de agradecimiento.

* Idea principal: el amor a través de la vida. La imposibilidad de elegir el destino por uno mismo. La guerra, las pasiones que nunca se apagaron. Las costumbres y las imposiciones.






































































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