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sábado, 5 de marzo de 2011

Corea del Sur: Do You See Seoul? (2008)

Do you see Seoul? (서울이 보이냐), también conocida como "Unforgettable" (inolvidable), es una entrañable película surcoreana dirigida por Dong-yun Song. Debido a su corta duración (apenas 80 minutos) su historia es muy sencilla. Kil-su Keun (Lee Chang-hun) es un profesor de colegio que quiere llevar a sus alumnos de viaje a Seúl, pero sus padres se niegan a que niños tan pequeños hagan un viaje de varios días a la capital. Eso le retrotrae a su infancia en 1975, cuando vivía en una remota isla donde la educación era escasa y el trabajo eminentemente rural. La señorita Eun-young (Oh Su-ah) llega desde lejos para ejercer como profesora, llena de buenos deseos y esperanzas. Enseguida se hace con el cariño del pueblo, y muchos (como el repartidor local) le profesan amor en secreto. Donde nadie antes había resistido tanto tiempo, Eun-young se une como cualquier otra lugareña para echarle una mano a los habitantes del pueblecito, sin miedo a mancharse las manos con el trabajo del campo, mientras que sigue impartiendo clases a los alumnos, que la escuchan encantados hablar de cosas tan desconocidas para ellos como las bicicletas o los automóviles. Por primera vez, los niños se familiarizan con la capital de su país, Seúl, de la que no conocen nada. Cuando llegan a casa contando estas cosas a sus padres les hace poca gracia, pero no dicen nada. Particularmente al padre del por aquel entonces pequeño Kil-su (Yoo Seung-ho), cuya esposa huyó a Seúl abandonándoles a él y a sus dos hijos debido a su alcoholismo.
Un día la profesora llega a clase con la maravilosa noticia de que una fábrica de galletas de la capital la ha invitado a ella y a sus alumnos a visitar sus instalaciones. Su intención es marchar con sus alumnos a un viaje de varios días a Seúl, pero pronto se encontrará con que los padres se oponen en redondo. Muchos de ellos ni siquiera ven útil el que sus hijos estudien, ya que van a llevar una vida de campo; otros tantos tienen miedo de que sus hijos vean modernidades a las que luego no podrán aspirar.
Pero Eun-young no piensa rendirse tan pronto: decidida a conseguir el dinero para el viaje, se va junto a sus alumnos a sacar almejas y ostras de la playa para luego venderlas en el mercado. Los padres no quieren que sus hijos participen y los obligan a volver a casa. El plan parece que está a punto de irse al garete, cuando Eun-young cae enferma. Entonces, los padres se dan cuenta de las buenas intenciones de la profesora, y se reúnen para hablar sobre el viaje. Se dan cuenta de que la joven ha aguantado durante dos años dando clases en aquel pueblo perdido, allí donde otros han tirado la toalla. A pesar de todo, sus intenciones son buenas, así que cuando se recuperan, los niños regresan a clase muy contentos anunciando que tienen el permiso de sus padres para ir a Seúl. Sólo el padre de Kil-su sigue negándose en redondo. Kil-su habla con la profesora para pedirle que también pueda ir su hermana pequeña, a la que no quiere dejar sola en casa. Como Eun-young acepta, Kil-su se escapa de casa con su hermana mientras que su padre duerme, y se incorpora al barco que los llevará hasta la estación de tren.
El tren se les antoja como algo terrible a los niños, una enorme máquina metálica que escupe vapor y hace ruidos extraños. Ya dentro, consiguen molestar a los pasajeros con tanto grito de emoción, y se asombran al ver a un paseante campestre con una bicicleta.
Pero las cosas no serán fáciles: llegan a Seúl por la noche, y no encuentran alojamiento. La pobre profesora se las ve y se las desea para poder alojar a su docena de alumnos en una pensión, aunque finalmente lo consigue. Mientras que ellos disfrutan con cosas innovadoras como el ventilador o la nevera, la profesora le da las gracias a la casera. También aprovecha para llamar a sus padres y pedirles perdón por no haberles enviado dinero, ya que ha gastado gran parte de sus ahorros en este viaje.
Al día siguiente van a ver la ciudad y llegan a la fábrica de galletas. Pero Kil-su tiene una idea en mente: tiene que ir a buscar a su madre. Cuando él, su hermana y un amigo ven una bicicleta, se separarán del grupo y echarán la bicicleta a rodar. Para cuando quieren darse cuenta, no saben donde están. Anochece, y muertos de hambre y perdidos terminan en un restaurante, donde el dueño se aprovecha de ellos y les hace trabajar duramente a cambio de comida. Mientras que la profesora se desespera buscándoles, otra de sus alumnas menores cae enferma y tiene que llevarla hasta el hospital, a cuestas y en mitad de un aguacero.
De madrugada, Kil-su le dice a su amigo que se va a buscar a su madre. El niño le dice que él se quedará a trabajar para conseguir dinero para una bicicleta, así que se despiden. Al ver que los otros han escapado, a la mañana siguiente el dueño del restaurante lo echa de allí.
Kil-su deambula por el mercado con su hermana, buscando a su madre. Él imagina que ella debe andar por ese sitio, porque su padre le habló de ese mercado. Sin embargo, el niño ignora la verdad que más tarde revela su padre: su madre murió hace años, y él nunca se lo dijo.
Tras una serie de peripecias, Eun-young es capaz de encontrar a los niños, a los que lleva de vuelta a la pensión. Termina de esta forma el accidentado viaje a Seúl.

Conmvido por los recuerdos, el Kil-su adulto regresa al pueblo donde se crió, donde se encuentra de nuevo con el repartidor local. Éste le dice que las cosas han cambiado bastante por allí. Cuando Kil-su le pregunta por la profesora, el hombre le lleva hasta su lápida. Al parecer, la mujer había muerto años atrás. Kil-su le llora en silencio, acordándose de aquel inolvidable viaje y de su coraje a la hora de sacarles adelante, sacrificando su propia juventud.

Do you see Seoul? es otra de estas historias entrañables que tiene a los niños como protagonistas. Parece increíble que a mediados de los 70 pudiera haber pueblos tan absolutamente rurales y perdidos como éste de nuestra historia, y sin embargo tan entrañables y bonitos. Con la sencillez y dulzura del cine que tiene como tema central a los más pequeños (entre los que se cuentan caras conocidas como la de Yo Seung-ho, protagonista de Sang-woo y su Abuela), descubrimos su emoción al encontrarse por primera vez con Seúl y con sus automóviles, bicicletas, tiendas y fábricas. A pesar de que han pasado muchos años y Kil-su ya es adulto, no puede evitar recordar el valor que le infundó su profesora para enfrentarse a su deseo más anhelado: liberarse de sus ataduras e ir hasta la capital para encontrarse con su madre. Da un poco de pena comprobar cómo los padres de los actuales niños tampoco les dejan ir a Seúl, pero ésa es precisamente la causa de los recuerdos que componen la historia.

* Idea principal: la inocencia, la ingenuidad. Los pueblos rurales y la capital. La tenacidad y la búsqueda de los deseos.





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