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jueves, 13 de enero de 2011

Japón: Tokyo! (2008)

Tokyo! es un film surrealista compuesto por tres cortometrajes dirigidos por tres directores diferentes. El primer segmento se llama Interior Design (Diseño interior) y está dirigido por el francés Michel Gondry, basado en la novela gráfica Cecil and Jordan in New York, de Gabrielle Bell. Nos cuenta la historia de Hiroko (Ayato Fujitani) y Akira (Ryoo Kase),una pareja que se queda a vivir durante unos días en el pequeño apartamento de Akemi (Ayumi Ito), una amiga. Su novio está fuera y a ella no le importa que se queden, pero según van pasando los días y regresa el novio, el piso se queda pequeño para los cuatro. Cada día, Akira y Hiroko van a buscar piso, pero no encuentran ninguno que se ajuste a lo que ellos quieren. Una noche, Hiroko escucha cómo Akemi habla con su novio y le dice que Akira al menos intenta abrirse camino, pero que Hiroko se pasa el día sin hacer nada, perdiendo el tiempo. Esta idea preocupa a la chica.
Porque hay un problema añadido: Akira es un chico con mucho éxito tanto en sus relaciones personales como en su trabajo, y Hiroko se siente desplazada, como si no diese la talla. Akira siempre está bromeando y todo se lo toma de forma positiva, hasta un poco tonta. Hiroko se va volviendo cada vez más seria, llegando a excluírse de la relación de forma voluntaria. Un día se levanta por la mañana y se da cuenta de que le ha salido un enorme agujero en el centro del pecho. Cuando sale a la calle, las piernas se le transforman en finos palos de madera, y más tarde también sus brazos. Al final se convierte... ¡ en una silla!
A partir de entonces nadie podrá verla. Ella se esconde, y solo podemos verla como la auténtica Hiroko cuando está a solas. El resto la ve como una silla, un objeto ordinario que pasa por alto para todo el mundo.
Todos creen que Hiroko ha desaparecido, pero ésta le escribe una carta a su ex-novio Akira diciéndole que se encuentra bien.

El segundo corto se titula Merde y está dirigido por el francés Léos Carax. En las calles de Tokyo ha aparecido un extraño personaje que está sembrando el terror por toda la ciudad. Se trata de un hombre con barba y pelo largo de color rojo, y un extraño traje de color verde esmeralda. Este personaje tiene un ojo en blanco y las uñas muy largas y sucias. Camina descalzo. De vez en cuando sale de una de las muchas alcantarillas de la ciudad y se dedica a robar cosas y a destrozar todo lo que ve a su paso. Un día, atravesando las enormes alcantarillas, encuentra unas granadas de la época de la guerra y no tiene otra cosa mejor que hacer que quitarles la anilla e ir lanzándoselas a la gente que pasa, causando cientos de muertos. Es entonces cuando la policía se decide a intervenir, y lo busca exhaustivamente por el alcantarillado. Lo encuentran dormido sobre un lecho de flores. Lo apresan y es recluído hasta que tiene lugar el juicio. Existe un único abogado en el mundo que es capaz de hablar el idioma de este individuo, y es uno francés (Jean François Balmer) que curiosamente se parece mucho a él. Después de una larga charla en un extraño idioma que incluye gruñidos y aspavientos, el abogado dice que el acusado se hace llamar Merde (mierda), y que no desea ser ejecutado.
En el juicio las cosas empeoran. El abogado francés va traduciendo del idioma de Merde al francés, y la traductora del francés al japonés. A las preguntas que el juez le va haciendo al acusado, la conclusión es que Merde odia a los japoneses y a la gente inocente, por eso ha hecho lo que ha hecho. No les gusta su aspecto físico, y se lamenta de que su dios le haya puesto en ese lugar para tener que verlos. El abogado, furioso, le recuerda que su aspecto tampoco es agraciado y que si no le gusta Japón ni los japoneses que se vaya a otro sitio, porque allí no quieren a extranjeros racistas. Finalmente es sentenciado a la horca.
Cuando llega el día unos años después, Merde cena como última comida flores y dinero (sus viandas favoritas) y luego es llevado ante el patíbulo. Cuando es declarado muerto, vuelve a moverse y señala hacia un lugar donde están sentados los que estaban presenciando la ejecución. Con la frase"el cielo ha envejecido", Merde desaparece, dejando sólo la soga desnuda...

El tercer corto se llama Tokyo Shaking (temblor de Tokio) y está dirigido por el coreano Bong Jon-hoo. Esta historia trata sobre un hikikomori (= persona que no sale de su casa o habitación, en permanente reclusión elegida por él mismo) que lleva diez años sin salir de casa. Su vida es rutinaria y maniática; todos los elementos de su hogar están estrictamente ordenados. Todos los fines de semana pide pizza para cenar, y las cajas apiladas llegan hasta el techo. Nunca mira al repartidor a los ojos, hasta que un día algo le llama la atención en uno de ellos. Al mirarlo, se da cuenta de que es una chica. Mientras se queda parado sin saber qué decir, se produce un temblor que hace que la joven caiga al suelo. Cuando el temblor cesa, la chica no se levanta, por lo que el protagonista (Teruyuki Kagawa) intenta echarle agua en la cara para reanimarla. Al final se da cuenta de que la chica tiene unos extraños botones tatuados en el brazo y en la pierna. En uno de ellos pone "encender y apagar". Al presionarlo, la chica revive. Sin decir gran cosa, se va.
Pero el protagonista ya no puede dejar de pensar en ella; ese contacto humano tras una década de reclusión le ha hecho sentir el gusanillo del mundo exterior por primera vez en tanto tiempo. Así, con la próxima entrega de pizza se decide a preguntarle al repartidor por el paradero de la chica. Éste le dice que dejó misteriosamente su trabajo el día anterior, y que todos los repartidores se están despidiendo. Decidido a encontrarla, sale al exterior al día siguiente, a plena luz del día. Sin dinero en los bolsillos y sin transporte, deambula por las calles en busca de la dirección que le ha dado el repartidor.
Y entonces se da cuenta: las calles están vacías. No hay nadie ahí fuera. Todo el mundo se ha convertido en hikikomori como él y permanecen en sus casas mirando la tele o simplemente sentados, viendo pasar la vida en la oscuridad de sus hogares. Por la calle hay extraños robots que reparten pizzas, suplantando el trabajo de los humanos.
El protagonista sin nombre llega hasta la calle donde vive la chica que busca, y la encuentra sentada frente a la ventana, con expresión ausente. Le pide que salga, pero ella le ignora. Y entonces se produce otro temblor. Este hace que la gente salga despavorida de sus casas. Pero en cuanto se calma, todos vuelven a entrar como si fueran autómatas.
Pero el protagonista no está dispuesto a perderla de vista; decidido a que la chica hable con él la agarra por la muñeca para que permaneza a su lado, en la calle. Ella insiste en entrar y forcejean. Entonces, el hombre pulsa sobre un botón que la chica tiene en su brazo, donde dice "amor". La chica lo mira a los ojos. Su mirada se vuelve más humana, más cálida y cercana. Y entonces, la tierra tiembla de nuevo, esta vez provocado por la fuerza del amor...

Esta película me ha encantado por la vasta cantidad de metáforas que comprende. En el primer corto, Interior Designs, observamos el juego de palabras entre los diseños interiores de una casa y también los de nuestra propia alma. Hiroko se va sintiendo cada vez más como una persona vulgar, corriente, y por eso termina convirtiéndose (psicológicamente, aunque en la película se vea) en una silla, un objeto ordinario que presta servicio diario a las personas, pero en la que nadie repara. Todo el mundo la usa, pero nadie se lo agradece. Sus mayores temores se hacen realidad, hasta que se hace invisible para el resto.

En el segundo corto, Merde, advertimos la extraña fobia de los japoneses hacia los extranjeros (en el sentido negativo del asunto);Merde podría ser la encarnación de un leprechaun irlandés (con su pelo rojo y sus ropajes de color esmeralda, símbolo de lo occidental). El hecho de que coma flores o dinero son metáforas de la excentricidad con la que nos ven, y también de la hostilidad recíproca que supuestamente tendrían los extranjeros para con los nativos de las islas niponas. Lo grotesco de su figura y de su idioma no son sino metáforas de lo mismo: la amenaza invisible del enemigo exterior. Es un corto que te deja mal cuerpo por la oposición a la multiculturalidad que presenta, aunque no sea más que una exagerada metáfora.

El tercer corto, Tokyo Shaking, es mi favorito, porque es una denuncia a la forma de ser actual de la sociedad japonesa: esa forma de actuar como robots, subyugados por el trabajo y las obligaciones, hasta que llega el momento en que se consideran autómatas en vez de personas. Entonces todos terminan convirtiéndose en hikikomori, incapaces de soportar por más tiempo el peso de sus obligaciones. Como se niegan a sentir ya no salen de casa, donde pasan el día idiotizados viendo la tele o jugando a videojuegos. Y el hecho de que la joven protagonista tenga botones tatuados en el cuerpo con palabras como "llanto", "tristeza", "alegría"o "amor" no hace sino reforzar la idea de que, como máquinas, sienten las cosas cuando son estimulados para ello. El final del corto cuando el protagonista presiona el botón de amor de la chica y ella parece revivir y lo mira con ojos diferentes es una bonita metáfora del despertar de los auténticos sentimientos de la vida, y el temblor es la fuerza con la que dichos sentimientos sobrevienen. La gente deja por fin de comportarse fríamente, de manera automática, para despertar gracias a la fuerza del amor.
El tema de los hikikomori es aún un asunto tabú en Japón; de hecho esta es la primera película donde se aborda dicho tema (y no precisamente a manos de un director nativo, sino coreano). Esta triste realidad afecta en Japón a más de un millón de personas.

En resumen, que Tokyo! es una película de tres historias muy diferentes con el mismo lugar en común: la capital de Japón. Me parece una cinta que invita a la reflexión de forma alternativamente simpática, exagerada, violenta y finalmente emotiva. My recomendable para aquellos a los que les gusta el cine de pensar y desgranar simbolismos.

* Idea principal: el miedo a lo de fuera, el automatismo, el peso de las obligaciones, la baja autoestima, el racismo.

web oficial.







4 comentarios:

  1. Hola....Feliz Año!

    Varias cosas que me gustaría comentarte; Tokyo! es una excelente película compuesta por tres mediometrajes. Para mí el mejor con diferencia es el dirigido por Michel Gondry (Eternal Sunshine...)....no sólo por como está hecho,...también su metafora de un mundo competitivo y despiadado donde no queda lugar para alguien como Hiroko. Te pego el diálogo que resume Diseño interior:

    CONVERSACIÓN ENTRE HIROKO Y AKIRA (caminando por Tokyo, aficiones =/ ambiciones):

    HIROKO. Percibo cierto olor a mierda,...no podría vivir en un vertedero como ese.
    AKIRA. ¡No había jabón en casa de Akemi!
    H. ¿Es que te crees qué es un hotel?
    A. No quise decir eso. Me he pasado. ...Venga, vamos a comprar jabón (ella se separa)
    ¿qué te pasa?....¿a qué viene eso?
    H. No pasa nada
    A. No me fastidies. ¿Qué te pasa?
    H. Dijiste que no tenía ambición
    A ¿Qué?
    H. Ayer. Dijiste que no tenía ambición
    A. ¿Yo dije eso?
    H. Si. Y no es verdad. Me gusta la fotografía y la pintura. Me saqué la licencia de patrón de yate,...y además leo un montón.
    A. Pero eso no son más que aficiones. Nada que ver con las ambiciones.
    H. ¿Qué diferencia hay?
    A. Tendrías que ser capaz de determinar que lugar ocupas en este mundo, en función de lo que haces.
    H. Lo que me gusta hacer es lo que determina quien soy. ¿No me convierte eso en una persona espiritualmente rica?
    A. En lo que haces, tienes que ser mejor que los demás.
    H. Hay algo que está fallando.
    A. Hay algo que está fallando, en estos edificios.....los vecinos evitan el contacto físico entre si.
    H. Siempre me sales con un algo agudo, ...para cambiar de conversación.
    A. Cada noche, los fantasmas de este edificio se deslizan por estos leves vanos y deambulan por la ciudad.....y deambulan por la ciudad....acojonando a la gente. Las autoridades tratan de cubrir esos vanos con cemento...pero los edificios generan nuevas grietas...que permiten a los fantasmas salir.....creo que los podría hacer de papel.
    ....bueno,a ver qué es lo que te pasa?..a ver, dime. Estoy listo para una conversación dramática, con flashbacks y un gran clímax!
    H. Hace mucho que has dejado de escucharme.!Tú eres el que se pone "dramático"¡
    A. Te escucho...pero si estamos hablando un montón...
    H. !Eso no es verdad¡

    (hace un rato que va por delante de él.....pero se ponen al mismo nivel en ese momento)
    ...
    quizás tengas razón...no creo que sepa lo que estoy haciendo.
    A. Eh!, ¿ahora?
    H. No, en general.
    A. Te tomas las cosas demasiado en serio. ¿Dónde está tu sentido del humor?
    ...
    H. ...Esto son dos serpientes venenosas...una le dice a la otra: "somos venenosas, ¿verdad?"....
    ..y la otra le contesta: "Pues claro!, por qué lo preguntas?,...y entonces la primera dice: "porque me he mordido la lengua."

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  2. sobre Merde, no lo veo como dices; no creo que hable del rechazo a los extranjeros; no me gusto porque es un mediometraje feo, aunque el principio y su caminar anarquico es lo mejor; justamente habla de eso....de la anarquia. Por eso se come el dinero 8capitalismo)...las flores (monarquia)...y viste de verde...no sé porque se pone la mano así.

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  3. ¡Buenas de nuevo amigo Miguel!
    Estoy de acuerdo contigo en que Interior Design nos habla sobre el mundo competitivo, y en ese diálogo que has descrito se hace patente el creciente malestar de Hiroko (evidentemente está molesta por lo que oyó la noche anterior mientras su amiga pensaba que estaba durmiendo, y que encima su novio, que es más inmaduro que ella, sea un triunfador). Me parece sencillamente genial que termine convirtiéndose en una silla, como si fuese algo totalmente ordinario y nadie reparase en ella, porque no destaca en nada en particular.
    Sobre el corto de Merde sigo manteniendo la misma opinión; yo pienso que el hecho de que el extranjero sea occidental y además hable una lengua que casi nadie parece comprender le añaden un matiz de extrañamiento, miedo u hostilidad (tal vez la expresión más adecuada sea "miedo por desconocimiento") a la historia, además de la escena del juicio donde Merde se queda agusto insultando a Japón y a sus habitantes (a lo mejor lo veo desde un punto de vista demasiado literal). Sin embargo, aunque había pensado en lo de las flores no había caído en que es una metáfora al capitalismo, y tampoco en lo de su andar extraño como símbolo de la anarquía, de modo que gracias por hacerme reflexionar sobre eso :). En fin, ¡lo bueno de las historias esa que se pueden sacar muchisimas conclusiones, y eso me encanta!
    Por cierto, ¿Te gustó Tokyo Shaking? Puesto que el tema de los hikikomori es casi tabú en Japón, y me pareció muy bonita la escena final, cuando la chica "despierta" a las emociones con el temblor emergente...

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  4. Hola...si que me gusto. Si es que todos necesitamos un terremoto de vez en cuando, al menos sentirlo. Salir de casa parece una buena idea,...quedarse en casa para ver esta peli tan es buena opción, ojo. La escena final es muy buena,...también es alucinante ver como corre por un Tokyo desierto (eso debió ser dificil de rodar, o hay mucho ordenador),..o cuando sale y ve cómo esta su casa enraizada.

    Celebro que nos guste a ambos. Te visito de vez en cuando. Un saludo.

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